Ago
2026
Verano pastoral 2026

Por su parte, los alumnos de 4.º de ESO vivieron el Encuentro Principito, del 16 al 23 de julio en Bujedo. La experiencia puso el acento en descubrir lo verdaderamente importante de la vida, fortalecer las amistades y experimentar la dimensión del servicio.
La propuesta pastoral continuó de manera paralela con los jóvenes de bachillerato. Los estudiantes de 1.º de bachillerato participaron del 9 al 15 de julio en Roma Experience, una experiencia que permitió acercarse a la historia, la tradición y la actualidad de la Iglesia y descubrir, al mismo tiempo, la presencia lasaliana en Roma y en el mundo. El programa incluyó visitas a las catacumbas, las Basílicas Mayores, la Casa Generalizia y otros lugares significativos de la presencia lasaliana, así como una aproximación a la comunidad de Sant’Egidio y la participación en el Ángelus. La propuesta combinó la experiencia del gran grupo con espacios de reflexión personal, diálogo en pequeños grupos e interioridad.
Los alumnos de 2.º de Bachillerato participaron del 24 al 31 de julio en la experiencia Finisterre, una propuesta que combinó convivencia, camino, reflexión y servicio, acercando a los participantes a distintas realidades de voluntariado de Galicia en las que pudieron colaborar con organizaciones y comunidades que viven al servicio de los demás.
Precisamente las experiencias de servicio y voluntariado han ocupado un lugar destacado dentro de la pastoral del verano. Junto a las actividades organizadas por Salle Joven, distintos jóvenes de etapa universitaria han participado en campos de trabajo y experiencias de voluntariado en realidades como BASIDA, Braga y Mensajeros de la Paz, acercándose a personas y colectivos en situación de vulnerabilidad y descubriendo el compromiso y la solidaridad como parte esencial de la experiencia cristiana.
También se han desarrollado experiencias en otros lugares de especial significado pastoral como Taizé, que han permitido a los jóvenes salir de sus contextos habituales, encontrarse con otras personas y comunidades y profundizar en la dimensión comunitaria y espiritual de la fe.
De este modo, el verano pastoral de 2026 ha ido mucho más allá de una sucesión de campamentos y encuentros. Ha sido una oportunidad para vivir experiencias de comunidad, naturaleza, aventura, servicio, interioridad, fe y compromiso. Cada propuesta, desde las primeras etapas hasta bachillerato, ha buscado responder a las necesidades y posibilidades de cada edad, manteniendo un mismo horizonte: acompañar a los jóvenes en su proceso de crecimiento personal y espiritual. Un camino compartido en el que niños, adolescentes y jóvenes han podido descubrir que crecer también significa abrirse a los demás, ponerse al servicio, cuidar la comunidad y buscar respuestas a las preguntas que acompañan cada etapa de la vida.
Con el comienzo del nuevo curso, todas estas experiencias quedan como una parte importante del camino pastoral realizado y como una oportunidad para seguir construyendo comunidad y misión compartida. El verano deja así numerosos momentos, encuentros y aprendizajes, pero sobre todo la experiencia de haber caminado juntos y de seguir creciendo en una propuesta educativa y pastoral que pone a la persona, la comunidad, la fe y el servicio en el centro.
